Continuación... Sigo pensando el porqué sigue conmigo o más bien el cómo me encontró, pero la verdad es que yo creo que fui yo quien la encontró a ella. Cuando era un niño, vivía en el pueblo, todos sabían de qué familia venía, sabían dónde vivía, quiénes eran mis abuelos, mis papás y demás. Un pueblo al fin y al cabo, todos saben todo de todos, es imposible que algo pase y que todos no lo sepan, así que es algo común ir caminando y que todos te saluden siempre, es algo incómodo también ir caminando y sentir que todos te están viendo, o al menos para mí lo era porque siempre sentí que me miraban con cierta curiosidad, como si yo no perteneciera a ese lugar. Por las noches solíamos jugar a las escondidas, primos, amigos y vecinos, sin exagerar, éramos como 30 niños, o al menos, éramos 30 al principio. Al lado de la casa de mis abuelos había un campo en donde jugábamos, era muy grande, muy rara vez le hacían mantenimiento, así que se podrán imaginar cómo se veía, era un campo de arena y...
Estas malditas ganas que tengo de verte, malditas porque cuando te tengo, no es suficiente, solo te valoro cuando no estás, y por eso no sé qué es peor, quedarme contigo o aceptar que te vas, y me cuesta aceptar que estarías mejor sin mí, porque dime, ¿no soy la persona que más te hace sonreír? Y sí, sé que así ya llevamos más de un año, pero mentiría si te digo que todos los días no pienso en ti y que tampoco te extraño, porque la verdad es que me duele que después de haber vivido tanto, todo se vaya como el agua que salía del baño cuando tu cuerpo y el mío se juntaban cual ropa en un armario, llenos de pasión, llenos de amor, a veces con un poco de temor, temor por no sentirnos más, temor porque antes de empezar de nuevo siempre sabíamos que no iba a funcionar, yo de mujer en mujer, tú de llanto en llanto, yo perdón y perdón, tú venganza y asco, me faltó paciencia, y ahora por mi culpa, la mujer por la que daría mi vida, se convirtió en solo una experiencia. Pero no me malinterpretes...