Ir al contenido principal

Hogar.



Son casi las 12, escribo casi sin propósito porque mi mente esta esperando saber de que quiere hablar mi corazón esta noche, pero no lo sé, está muy callado y no saben cuánto me gustaría abrazarlo, pero gracias a la ausencia de todo tacto, cariño u amor en lo que llevo de vida, creo que ya olvidé cómo dar un abrazo, o más bien, creo que nunca supe, como dar uno, antes no le prestaba mucha atención a la incapacidad que tenía de dar cariño o demostrar afecto, pero ahora, me veo en el espejo y solo veo a ese niño, a ese niño que lo único que quería y esperaba con ansias al llegar a casa, era un abrazo de papá y un beso de mamá, pero en cambio, lo único que recibía al llegar, eran golpes, gritos, y un ambiente completamente caótico, y que con mucha tristeza debia llamarle, "Hogar", Hogar, Hogar.



Tengo conflicto con esa palabra, es de las pocas palabras que en realidad tocan algo en mi, Hogar, siempre que la escucho todos mis pensamientos en mi mente y corazon como agua empiezan todo a inundar, hogar, hogar, hogar, déjame en paz por favor, siempre que te escucho o recuerdo siento que mis lagrimas por mi cara empiezan a bajar y, son tantas, que poco a poco, siento como cada una de ellas me empiezan a ahogar, a ahogar, ahogar, me gustaria dejarte de mencionar, pero eres algo que siempre vi que tuvieron los demas, y que odio porque yo nunca sentí que tuve, dicen que la sangre es mas espesa que el agua, pero el daño que me ha hecho mi propia sangre, lo han ido borrando esas noches en las que mi cuarto casi se inunda por tanta lluvia que sale de mis ojos, esas noches en las que mi cuarto no se inunda precisamente porque todo se lo lleva la brisa por la ventana y asi puedo respirar para no volver a sentir, que me voy a ahogar.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Diario de un narcisista

Prólogo. El ser humano es complicado. Yo lo soy. Cuando siento que estoy sintiendo mucho, la mayoría de las veces es cuando estoy sintiendo menos. Y cuando siento que estoy sintiendo menos, la mayoría de las veces es cuando estoy sintiendo más. Antes no quería llorar porque si papá me veía llorando, me daba las razones que él creía que eran válidas para llorar, no diciéndomelas, sino golpeándome. Así, como quien dice, "menos palabras y más acciones". Jaja. Mencioné antes que no quería llorar por eso y porque me sentía pequeño, débil e indefenso. Pero ahora, cuando quiero llorar, no puedo. Ya las lágrimas no salen de mis ojos. Y es raro, porque antes me dolía ver y sentir esas lágrimas recorriendo cada parte de mi cara. Digo que es raro porque ahora me duele que ya casi no salgan, que casi no las siento, que ya casi no las veo. Y me duele sentir que perdí esa capacidad de desahogarme, porque a veces lo necesito y ya no sé cómo hacerlo. Mamá me ha dicho que necesito un psicólog...

Negro

Negro.  Tenía miedo, muchas veces lo tuve. Cuando más lo sentí fue cuando llegué a Bogotá, a un ambiente completamente distinto. Venía de la costa, de un pueblo en el que todo el mundo se conoce con todo el mundo. Era muy alegre, había mucho amor por todas partes y ahí tenías amigos por todos lados porque sentías que eran como tú, cosa que nunca sentí al llegar acá.  Lo primero que noté fue que no era tan común ver a gente negra y, por ende, aún no sabía lo que era ser un negro en donde solo había blancos. Nunca había sentido o visto un trato así cuando niño porque de donde venía, como había dicho antes, eran como yo, tenían mi color de piel, mis costumbres, mi pelo, mi nariz grande, mis ojos oscuros, mi sonrisa, mi fuerza, mi alegría, mi luz. Luz que sentía que se iba apagando cada vez más porque, cuando vas caminando por la calle y te quedan viendo como si no fueras humano, como si fueras un animal o como nos suelen decir, un mono, alguien feo y distinto. Cuando eres solo un...

Le apodo "La muerte"

Le apodo "La muerte" Introducción. Nací en un pequeño pueblo de Colombia, de esos pueblos de los que no se sabe nada y solo conocen, justamente, los que viven y nacieron allí. En mi pueblo hay ciertas tradiciones extrañas, pero la más macabra es la que les contaré. Cuando un niño nace el 13 de noviembre, por alguna extraña razón, un espíritu, familiar fallecido, o en el peor de los casos, un demonio, lo acompañará toda su vida, ya sea para protegerlo o intentar volverlo loco el resto de ella. Yo nací el 13 de noviembre de 2006. He tratado de pedir ayuda, pero cuando trato de hablar de ella, no puedo. Pero descubrí algo hace poco, parece que le gusta leer, así que solo deja que la mencione en mis escritos. *Primer capítulo, sé que estás ahí* Estoy cansado de tanto pensar. Quisiera acostarme en una cama, en mi cama, o en cualquiera, me da igual, solo pido descansar, pero no puedo. Cuando el reloj marca las 12, siento el roce, y voy escuchando esas voces que me susurran: "L...