Ir al contenido principal

Hundo

 


Demasiada letra pa' tan poco mundo, 

por eso siento que en la complejidad de las

mismas a veces hasta yo mismo me hundo.


No sé si lo que escribo tenga algún sentido,

pero cada letra que sale de mĂ­ lleva

pequeños suspiros de los sucesos

poco agradables que en lo poco

que llevo de vida he vivido.


Y por eso, soy un poeta maldito,

como Verlaine hablarán de mí los cultos en sus ritos.

A veces quisiera dormir pero lo que está en mi cuarto no me deja,

a veces solo la escucho, porque tristemente,

es la Ăşnica que me aconseja.


Le tengo demasiado miedo,

pero me asusta más ver mi infame reflejo en el espejo.

Porque mis ojos ya no mienten,

dicen que busque ayuda, porque ya no quieren

ver los dĂ­as siguientes.


He perdido a mi musa,

dije amarla para que no se fuera,

pero no quiere más excusas,

yo no entendĂ­a nada hasta que dijo:

"Tu no amas Tay, tu solo usas!"

Y se fue, jurĂł no volver,

no entiendo cuál es este sentimiento,

pero creo que le dicen, perder.


Hace mucho la vida no dolĂ­a tanto,

pero se marchĂł, ella, la Ăşnica

por la que lloraba y merecĂ­a mi llanto.

Traté de olvidarla con otras mujeres

porque ya no me quiere.

Me doy golpes en el pecho,

pero no los siento, los golpes

de la mente sĂ­ me duelen.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Negro

Negro.  TenĂ­a miedo, muchas veces lo tuve. Cuando más lo sentĂ­ fue cuando lleguĂ© a Bogotá, a un ambiente completamente distinto. VenĂ­a de la costa, de un pueblo en el que todo el mundo se conoce con todo el mundo. Era muy alegre, habĂ­a mucho amor por todas partes y ahĂ­ tenĂ­as amigos por todos lados porque sentĂ­as que eran como tĂş, cosa que nunca sentĂ­ al llegar acá.  Lo primero que notĂ© fue que no era tan comĂşn ver a gente negra y, por ende, aĂşn no sabĂ­a lo que era ser un negro en donde solo habĂ­a blancos. Nunca habĂ­a sentido o visto un trato asĂ­ cuando niño porque de donde venĂ­a, como habĂ­a dicho antes, eran como yo, tenĂ­an mi color de piel, mis costumbres, mi pelo, mi nariz grande, mis ojos oscuros, mi sonrisa, mi fuerza, mi alegrĂ­a, mi luz. Luz que sentĂ­a que se iba apagando cada vez más porque, cuando vas caminando por la calle y te quedan viendo como si no fueras humano, como si fueras un animal o como nos suelen decir, un mono, alguien feo y distinto. Cuando eres solo un...

Le apodo "La muerte"

Le apodo "La muerte" Introducción. Nací en un pequeño pueblo de Colombia, de esos pueblos de los que no se sabe nada y solo conocen, justamente, los que viven y nacieron allí. En mi pueblo hay ciertas tradiciones extrañas, pero la más macabra es la que les contaré. Cuando un niño nace el 13 de noviembre, por alguna extraña razón, un espíritu, familiar fallecido, o en el peor de los casos, un demonio, lo acompañará toda su vida, ya sea para protegerlo o intentar volverlo loco el resto de ella. Yo nací el 13 de noviembre de 2006. He tratado de pedir ayuda, pero cuando trato de hablar de ella, no puedo. Pero descubrí algo hace poco, parece que le gusta leer, así que solo deja que la mencione en mis escritos. *Primer capítulo, sé que estás ahí* Estoy cansado de tanto pensar. Quisiera acostarme en una cama, en mi cama, o en cualquiera, me da igual, solo pido descansar, pero no puedo. Cuando el reloj marca las 12, siento el roce, y voy escuchando esas voces que me susurran: "L...

No sabía que te extrañaba

  No sabĂ­a que te extrañaba SalĂ­ con una chica hace poco. Era muy linda. Me preguntaba muchas cosas y parecĂ­a que en realidad estaba interesada en mĂ­. No le volvĂ­ a hablar. Me hizo una pregunta que me hizo darme cuenta de que lo mejor para ella era no verme más. —Si pudieras estar en algĂşn lugar y quedarte por siempre ahĂ­, ¿dĂłnde estarĂ­as?—. Y me acordĂ© de ti. Le dije que en una casa junto a la playa, omitiendo que esa casa junto a la playa era en la que tĂş y yo soñábamos vivir algĂşn dĂ­a, junto a nuestros hijos, corriendo descalzos, sintiendo cada parte de la arena y del mar. No sabĂ­a cuánto te extrañaba hasta que los recuerdos empezaron a golpear cada parte de mi corazĂłn y de mi alma. Estás en mĂ­. No te puedo sacar. Porque esa casa junto al mar, y nuestros hijos, nos están esperando. El lugar es lo de menos; podrĂ­a estar en cualquier sitio donde tus bellos y grandes ojos me estĂ©n mirando. Porque tu sonrisa es mi paz, tu mirada mi calma, tus brazos mi hogar, y tu cuerpo, mi paisaje...