Ir al contenido principal

Si tú fueras mía


Cinco noches, cinco melodías,

Escúchalas cuando el sol se esconda

Para que me pienses todo el día.

A eso de las 10,

Sé que no quieres que lo haga,

Pero cada que te digo adiós

Siento como yo mismo me estoy clavando una daga.


¿Cómo me pides que me vaya

Y te deje ir,

Si el recuerdo de tu mirada

De mi corazón y alma no quiere salir?

El que muchas veces dice adiós

Es porque no quiere irse,

Y tú bien sabes cuántas veces

De ti he tratado de despedirme.


Por favor, deja el pasado

Donde va, atrás y de lado.

Tengo tanto amor para ti,

Pero no puedo dártelo

Si tienes tu corazón

Con tantos traumas y miedos ocupado.


Y sí, es difícil hacer poesía

Con tu nombre, pero contigo

La palabra orgullo y "no puedo",

En algún lugar, se esconde,

Y no me da pena aceptar

Que cada noche pienso en ti,

Porque no es solo en la noche,

Es todo el día en sí.


Por eso, esta noche esta canción es para ti.


Vino Añejo.





Comentarios

Entradas más populares de este blog

Negro

Negro.  Tenía miedo, muchas veces lo tuve. Cuando más lo sentí fue cuando llegué a Bogotá, a un ambiente completamente distinto. Venía de la costa, de un pueblo en el que todo el mundo se conoce con todo el mundo. Era muy alegre, había mucho amor por todas partes y ahí tenías amigos por todos lados porque sentías que eran como tú, cosa que nunca sentí al llegar acá.  Lo primero que noté fue que no era tan común ver a gente negra y, por ende, aún no sabía lo que era ser un negro en donde solo había blancos. Nunca había sentido o visto un trato así cuando niño porque de donde venía, como había dicho antes, eran como yo, tenían mi color de piel, mis costumbres, mi pelo, mi nariz grande, mis ojos oscuros, mi sonrisa, mi fuerza, mi alegría, mi luz. Luz que sentía que se iba apagando cada vez más porque, cuando vas caminando por la calle y te quedan viendo como si no fueras humano, como si fueras un animal o como nos suelen decir, un mono, alguien feo y distinto. Cuando eres solo un...

Le apodo "La muerte"

Le apodo "La muerte" Introducción. Nací en un pequeño pueblo de Colombia, de esos pueblos de los que no se sabe nada y solo conocen, justamente, los que viven y nacieron allí. En mi pueblo hay ciertas tradiciones extrañas, pero la más macabra es la que les contaré. Cuando un niño nace el 13 de noviembre, por alguna extraña razón, un espíritu, familiar fallecido, o en el peor de los casos, un demonio, lo acompañará toda su vida, ya sea para protegerlo o intentar volverlo loco el resto de ella. Yo nací el 13 de noviembre de 2006. He tratado de pedir ayuda, pero cuando trato de hablar de ella, no puedo. Pero descubrí algo hace poco, parece que le gusta leer, así que solo deja que la mencione en mis escritos. *Primer capítulo, sé que estás ahí* Estoy cansado de tanto pensar. Quisiera acostarme en una cama, en mi cama, o en cualquiera, me da igual, solo pido descansar, pero no puedo. Cuando el reloj marca las 12, siento el roce, y voy escuchando esas voces que me susurran: "L...

No sabía que te extrañaba

  No sabía que te extrañaba Salí con una chica hace poco. Era muy linda. Me preguntaba muchas cosas y parecía que en realidad estaba interesada en mí. No le volví a hablar. Me hizo una pregunta que me hizo darme cuenta de que lo mejor para ella era no verme más. —Si pudieras estar en algún lugar y quedarte por siempre ahí, ¿dónde estarías?—. Y me acordé de ti. Le dije que en una casa junto a la playa, omitiendo que esa casa junto a la playa era en la que tú y yo soñábamos vivir algún día, junto a nuestros hijos, corriendo descalzos, sintiendo cada parte de la arena y del mar. No sabía cuánto te extrañaba hasta que los recuerdos empezaron a golpear cada parte de mi corazón y de mi alma. Estás en mí. No te puedo sacar. Porque esa casa junto al mar, y nuestros hijos, nos están esperando. El lugar es lo de menos; podría estar en cualquier sitio donde tus bellos y grandes ojos me estén mirando. Porque tu sonrisa es mi paz, tu mirada mi calma, tus brazos mi hogar, y tu cuerpo, mi paisaje...