Ir al contenido principal

Te faltó mucho de mi conocer

 

Me decían que algun día te volvería a ver, porque no quería creer que a una de las personas que más amé, de un dia para otro me haya tocado perder 


Dime donde estás, no sabes como me mata cuando estoy solo y de vez en cuando tu voz empiezo a recordar, porque por cada día que pasa parece que cambia más 


Sé que han pasado varios años pero aún no te puedo olvidar, porque aún tu mirada de vez en cuando por mi cabeza suele pasar 


Dijiste que para mí estarías, que todo me enseñarías, pero no me preparaste para verte en ese cajón algún día 


No le tengo miedo a la muerte, porque es la única esperanza que tengo para algún día, volver a verte 


En mis sueños de vez en cuando tengo suerte, pero por cada año que pasa, mi mente de tu voz se va olvidando lentamente 


No puedo pedirle a Dios que te haga volver, porque cuando estuviste muchas veces le rogué, que aún te necesitaba, que habían cosas que aún no podía entender


Pero aun así, no te volví a ver, porque me dijeron que ya era hora de que estuvieras con él, pero desde ese día, en él ya no suelo mucho creer


Porque me quitó a una de las personas que más ame, a alguien que siguió todos sus mandamientos y en él puso toda su fe, y aún así de vez en cuando la busco, pero con ese Dios se fue


Porque me la quitó cuando era un niño, y gracias a ese cáncer, a su nieto no pudo ver crecer 


Y porque me duele que ahora su voz, su rostro y su piel, me esté costando tanto, reconocer.






Comentarios

Entradas más populares de este blog

Negro

Negro.  Tenía miedo, muchas veces lo tuve. Cuando más lo sentí fue cuando llegué a Bogotá, a un ambiente completamente distinto. Venía de la costa, de un pueblo en el que todo el mundo se conoce con todo el mundo. Era muy alegre, había mucho amor por todas partes y ahí tenías amigos por todos lados porque sentías que eran como tú, cosa que nunca sentí al llegar acá.  Lo primero que noté fue que no era tan común ver a gente negra y, por ende, aún no sabía lo que era ser un negro en donde solo había blancos. Nunca había sentido o visto un trato así cuando niño porque de donde venía, como había dicho antes, eran como yo, tenían mi color de piel, mis costumbres, mi pelo, mi nariz grande, mis ojos oscuros, mi sonrisa, mi fuerza, mi alegría, mi luz. Luz que sentía que se iba apagando cada vez más porque, cuando vas caminando por la calle y te quedan viendo como si no fueras humano, como si fueras un animal o como nos suelen decir, un mono, alguien feo y distinto. Cuando eres solo un...

Le apodo "La muerte"

Le apodo "La muerte" Introducción. Nací en un pequeño pueblo de Colombia, de esos pueblos de los que no se sabe nada y solo conocen, justamente, los que viven y nacieron allí. En mi pueblo hay ciertas tradiciones extrañas, pero la más macabra es la que les contaré. Cuando un niño nace el 13 de noviembre, por alguna extraña razón, un espíritu, familiar fallecido, o en el peor de los casos, un demonio, lo acompañará toda su vida, ya sea para protegerlo o intentar volverlo loco el resto de ella. Yo nací el 13 de noviembre de 2006. He tratado de pedir ayuda, pero cuando trato de hablar de ella, no puedo. Pero descubrí algo hace poco, parece que le gusta leer, así que solo deja que la mencione en mis escritos. *Primer capítulo, sé que estás ahí* Estoy cansado de tanto pensar. Quisiera acostarme en una cama, en mi cama, o en cualquiera, me da igual, solo pido descansar, pero no puedo. Cuando el reloj marca las 12, siento el roce, y voy escuchando esas voces que me susurran: "L...

No sabía que te extrañaba

  No sabía que te extrañaba Salí con una chica hace poco. Era muy linda. Me preguntaba muchas cosas y parecía que en realidad estaba interesada en mí. No le volví a hablar. Me hizo una pregunta que me hizo darme cuenta de que lo mejor para ella era no verme más. —Si pudieras estar en algún lugar y quedarte por siempre ahí, ¿dónde estarías?—. Y me acordé de ti. Le dije que en una casa junto a la playa, omitiendo que esa casa junto a la playa era en la que tú y yo soñábamos vivir algún día, junto a nuestros hijos, corriendo descalzos, sintiendo cada parte de la arena y del mar. No sabía cuánto te extrañaba hasta que los recuerdos empezaron a golpear cada parte de mi corazón y de mi alma. Estás en mí. No te puedo sacar. Porque esa casa junto al mar, y nuestros hijos, nos están esperando. El lugar es lo de menos; podría estar en cualquier sitio donde tus bellos y grandes ojos me estén mirando. Porque tu sonrisa es mi paz, tu mirada mi calma, tus brazos mi hogar, y tu cuerpo, mi paisaje...