Ir al contenido principal

Estoy ocupado


DĂ©jenme presentarles a mi mejor amigo, es la persona más alegre del mundo, crĂ©anme, nunca estarán aburridos si Ă©l está, es como si fuera el brillo de una estrella que no se pierde ni se apaga nunca, o eso pensaba, hace poco me llamĂł, no pude contestar el celular, fue un fin de semana a eso de las 2 de la madrugada, la verdad es que si podĂ­a hacerlo, pero me diĂł pereza, supuse que me invitarĂ­a a otra fiesta como siempre, pero  no sĂ© nada de Ă©l desde esa vez.



Siempre está bien, no creo que le pase nada, su vida no tiene ningĂşn tipo de conflicto, siempre está riendo, pero a veces  se me hace raro que nunca lo haya visto triste, es como si fuera por la vida disfrutando al máximo, me gustarĂ­a ser Ă©l, no estar en casa nunca y salir por la noche a emborracharme, a bailar, a conocer gente, más de una vez me llamĂł por la madrugada, diciĂ©ndome que fuera, que estaba solo, que los que lo acompañaron ya se habĂ­an ido y lo dejaron ahĂ­ tirado en un andĂ©n, que me necesitaba, pero estaba ocupado, nunca podĂ­a ir, pero Ă©l siempre encontrĂł la forma de volver con una sonrisa.



Hace mucho no llama, hace mucho no lo veo, hace mucho no me hace reír, hace mucho, lo necesito, cuando estuve mal, se dió cuenta sin siquiera mencionarle que lo estaba, vino más seguido a visitarme, aunque sabía que cuando yo estaba así me gustaba estar solo, nunca llegue a sentirme tan mal de nuevo gracias a él, desde que tengo uso de razón, siempre que me siento así, suelo sonreír más, con el afán de que nadie se diera cuenta, me había funcionado, hasta que él llegó, se daba cuenta y sin decir una sola palabra, estaba, necesito verlo para darle las gracias, pero no sé en donde está, seguramente está bien, pero ahora si no tomo mucho alcohol, mi mente empieza a recordarme esa pesadilla que tuve, fue horrible, como si le hubiera pasado algo, pero sé que no es así, solo necesito decirle que ya entendí muchas cosas y que, lo extraño.



Hace 3 días, me pareció ver su sombra, estaba en el patio, daba la sensación de que veía con nostalgia la silla en la que solía sentarse, cuando lo ví, traté de hablarle y le dije que ya entendía el porqué se daba cuenta cuando yo fingía estar bien, que me disculpara por no darme cuenta antes, que si él estaba mal, podía decirme, que no estaba solo, que si me necesitaba algún día, yo estaría ahí, cuando le dije eso la sombra volteó, pero no me veía a mí, se quedó viendo fijamente mi celular, como si quisiera que lo viera, entendí lo que quería y lo tomé, con lágrimas en los ojos, ví su chat.



Había muchos mensajes sin leer, varias llamadas perdidas, vi la fecha, y los mensajes empezaron a llegar un fin de semana, a eso, de las dos de la madrugada, decían, mano, ya no puedo más, nada me está saliendo bien, esta vez no estoy borracho y solo, sentado en un andén, estoy en mi casa como siempre, viendo esas pastillas que me gritan que las trague, te necesito, no sé, no quiero estar solo ni rodeado de gente que no me importa, necesito a mi amigo, no quiero estar acompañado solo de mis pensamientos, les tengo miedo, el alcohol no me está haciendo efecto, no puedo callar esas voces de mi cabeza, por favor, aunque sea solo un mensaje, te necesito.



Volteé, buscando la sombra, intenté detenerla, veía como poco a poco iba desapareciendo su silueta, mientras mis lágrimas caían, lleno de culpa por no estar, vi un mensaje, esta vez no era el celular, en la silla, había una nota que decía, todo fue real, debes soltar esa botella y esas pastillas, créeme, es una batalla que no podrás ganar, no te culpes, no busques una salida en los vicios como lo hice yo, ya sabes cómo termine, te perdono, porque no es tu culpa que no haya podido ganar, la depresión una noche se asomó por mi ventana, pero no me dejó, quería llevarme con ella, traté de quedarme, todo estaba bien cuando estaba en la calle, con personas, me distraía, pero al llegar a casa, me invadía ese profundo sentimiento de vacío, me faltaba algo de mí que nunca volví a encontrar, ahora sé que distraerme para no sentirme mal no está bien, perdí, pero por favor, no te rindas tu también.



Solo lloré, como un niño pequeño cuando ve a su héroe morir en televisión, a un niño se le pasa, se le olvida, pero a mí, me invadió la tristeza y el dolor que me quedó, porque pude haber hecho algo, pero no lo hice, y aunque ya te habías ido, cuando te necesité, a pesar de todo, estuviste.



Un joven de 18 años, se quitó la vida, nadie sabe cómo pasó, parecía estar feliz siempre, saliendo y con mucha compañía, nadie lo vió venir, dicen que posiblemente fue una decepción amorosa, pero su mejor amigo en una entrevista dijo con estas mismas palabras, es pura mierda, lo conozco, sé que debí darme cuenta antes, no saben el vacío que dejó en mí, hermano, no supe entender que estabas pasándola mal hace mucho, que tú sonrisa estaba gritando que quería llorar, pero no de la risa como nos hacías llorar tú, no supiste pedir ayuda, ahora te entiendo pero es tarde.


Recuerdo que un día me dijiste que no sabías que hacer, que no sabías el porqué si estabas acompañado de tanta gente, te sentías tan solo, en mi ignorancia te respondí, se te pasará, pero no fue así y ahora no estás, dijiste que nuestros hijos tenían que seguir después de nosotros, ahora que sentido tiene, no te ví cuando estabas, te dije que no supiste pedir ayuda, pero yo, no supe ver las señales, viniste a despedirte y me salvaste de mí, estaba evadiendo la realidad en la que ya no estás, en la que salimos a comer cada que tenemos plata, en las que venias a casa a hablar por horas, en la que me estabas pidiendo ayuda, pero yo, no estuve, ahora siento un profundo vacío, porque cuando me necesitaste, lo último que escuchaste de mí fue, estoy ocupado.


Esto es una simple historia, lastimosamente para más de uno puede que sea una realidad, hay sonrisas que aunque no lo crean, piden ayuda, crĂ©anme, el expresar que no están bien, no los hace menos, si necesitan ayuda, háganlo saber, no se apeguen al alcohol, a las drogas, o a lo que sea que en vez de ayudarlos a salir, los hunda más, los vicios a veces son el hogar de los que no tienen uno, pero que no tengas un hogar, no significa que no puedas crearlo, la vida es una mierda, lo sĂ©, pero es lo que tenemos, hagamos que sea al menos una mierda soportable, no soy muy apegado a Dios, tengo problemas con Ă©l que aĂşn no he podido resolver, pero dicen por ahĂ­, que si lo necesitan, Ă©l siempre está, asĂ­ que de cierta forma no están solos, sĂ© que es dĂ­ficil seguir hasta cuando levantarte de la cama es una tortura, pero háganse esta pregunta, ¿Si muero hoy, estarĂ­a satisfecho con lo que fuĂ­?



La gente no suele darle la importancia que debería darle a la salud mental, pero para mí es más importante que la física, solo quiero que repitan y se crean esto, no me siento bien, y está bien, haré algo para no sentirme siempre así, puedo aceptar que soy débil aún, pero no moriré siéndolo, si mil veces me caigo, mil veces, me pondré de pie, me lo prometo.








Comentarios

Entradas más populares de este blog

Diario de un narcisista

Prólogo. El ser humano es complicado. Yo lo soy. Cuando siento que estoy sintiendo mucho, la mayoría de las veces es cuando estoy sintiendo menos. Y cuando siento que estoy sintiendo menos, la mayoría de las veces es cuando estoy sintiendo más. Antes no quería llorar porque si papá me veía llorando, me daba las razones que él creía que eran válidas para llorar, no diciéndomelas, sino golpeándome. Así, como quien dice, "menos palabras y más acciones". Jaja. Mencioné antes que no quería llorar por eso y porque me sentía pequeño, débil e indefenso. Pero ahora, cuando quiero llorar, no puedo. Ya las lágrimas no salen de mis ojos. Y es raro, porque antes me dolía ver y sentir esas lágrimas recorriendo cada parte de mi cara. Digo que es raro porque ahora me duele que ya casi no salgan, que casi no las siento, que ya casi no las veo. Y me duele sentir que perdí esa capacidad de desahogarme, porque a veces lo necesito y ya no sé cómo hacerlo. Mamá me ha dicho que necesito un psicólog...

Negro

Negro.  TenĂ­a miedo, muchas veces lo tuve. Cuando más lo sentĂ­ fue cuando lleguĂ© a Bogotá, a un ambiente completamente distinto. VenĂ­a de la costa, de un pueblo en el que todo el mundo se conoce con todo el mundo. Era muy alegre, habĂ­a mucho amor por todas partes y ahĂ­ tenĂ­as amigos por todos lados porque sentĂ­as que eran como tĂş, cosa que nunca sentĂ­ al llegar acá.  Lo primero que notĂ© fue que no era tan comĂşn ver a gente negra y, por ende, aĂşn no sabĂ­a lo que era ser un negro en donde solo habĂ­a blancos. Nunca habĂ­a sentido o visto un trato asĂ­ cuando niño porque de donde venĂ­a, como habĂ­a dicho antes, eran como yo, tenĂ­an mi color de piel, mis costumbres, mi pelo, mi nariz grande, mis ojos oscuros, mi sonrisa, mi fuerza, mi alegrĂ­a, mi luz. Luz que sentĂ­a que se iba apagando cada vez más porque, cuando vas caminando por la calle y te quedan viendo como si no fueras humano, como si fueras un animal o como nos suelen decir, un mono, alguien feo y distinto. Cuando eres solo un...

Le apodo "La muerte"

Le apodo "La muerte" Introducción. Nací en un pequeño pueblo de Colombia, de esos pueblos de los que no se sabe nada y solo conocen, justamente, los que viven y nacieron allí. En mi pueblo hay ciertas tradiciones extrañas, pero la más macabra es la que les contaré. Cuando un niño nace el 13 de noviembre, por alguna extraña razón, un espíritu, familiar fallecido, o en el peor de los casos, un demonio, lo acompañará toda su vida, ya sea para protegerlo o intentar volverlo loco el resto de ella. Yo nací el 13 de noviembre de 2006. He tratado de pedir ayuda, pero cuando trato de hablar de ella, no puedo. Pero descubrí algo hace poco, parece que le gusta leer, así que solo deja que la mencione en mis escritos. *Primer capítulo, sé que estás ahí* Estoy cansado de tanto pensar. Quisiera acostarme en una cama, en mi cama, o en cualquiera, me da igual, solo pido descansar, pero no puedo. Cuando el reloj marca las 12, siento el roce, y voy escuchando esas voces que me susurran: "L...