Ir al contenido principal

Soy el corazón


Estoy cansado, estoy sintiendo y me está matando sentir, ni siquiera tengo ganas de escribir, o más bien, de existir, ya no tiene sentido, ella no estará, tengo mucho frío, o eso quiero hacerme creer, porque estoy temblando y no quiero aceptar que el clima tan sombrío no es el culpable, quizá sé la razón, solo no quiero aceptar que me está afectando.


Le he escrito tanto, me he arrastrado tanto, lo peor ni siquiera es eso, lo peor no es que yo no sea así, lo peor es lo que mi corazón está gritando, lo que está suplicando, que no me dé por vencido como siempre lo hago, que está vez no quiere irse, que esta vez es distinto, le pregunté por qué, le reclamé y le dije que hay otras que dicen quererme.


Pero contestó, tú a ellas no, le pregunté el porqué se aferra tanto a ella, respondió, porque a ella la quiero, pregunté el por qué, y respondió, nos encontró.


Esta vez no supe que hacer, estaba esperando que me dijeras que me escondiera como suelo hacer cada vez que sientes cosas que crees que no deberías sentir, solo me permites latir por ti, y si por ti fuera, ni siquiera por ti me dejarías salir, no pude evitar acelerar al conocerla, tomó algo que siempre estabas ocultando, a mí, ya no la puedo sacar, y tampoco quiero hacerlo, pero me está doliendo, me duele el sentirla y no tenerla.


No quiero llorar más, si hubiera sabido que este era el costo de querer a alguien, hubiera dejado de latir hace mucho, no me puedes exigir que no me duela, hasta los ojos se ven afectados, ví gotas caer de tu cara, eso no pasaba hace mucho, me dejaste salir y ya no sé cómo reprimir lo que siento, cómo puedo evitar sentirme mal como siempre, ella nos hizo felices, te hizo escribir conmigo, ya no quiero latir solo por ti, ahora, mis latidos también le pertenecen a ella.


Mi corazón habló, se expresó, sintió, cosa que no le permitía hacer, por miedo a que pasara algo así, pero la extraño y aún no se ha ido, corazón, dame tiempo, saldremos de esta, esta vez sentí amor, sentimos amor, y no dejaré que se nos escape por mi culpa.


Me vi en el espejo de mi cuarto, mi cara no trasmitía ningún tipo de emoción, o al menos, alguna que yo conociera, no sabía que en mi cuarto habían goteras, salieron algunas, y luego otras que recorrían lentamente mi cara, fue más fácil para mí creer que en mi habitación estaba lloviendo, que aceptar que no eran gotas lo que estaba saliendo de mis ojos, si no lágrimas, y que yo, estaba llorando al darme cuenta que mis sentimientos por ti, como dije en un principio, me estaban matando.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Diario de un narcisista

Prólogo. El ser humano es complicado. Yo lo soy. Cuando siento que estoy sintiendo mucho, la mayoría de las veces es cuando estoy sintiendo menos. Y cuando siento que estoy sintiendo menos, la mayoría de las veces es cuando estoy sintiendo más. Antes no quería llorar porque si papá me veía llorando, me daba las razones que él creía que eran válidas para llorar, no diciéndomelas, sino golpeándome. Así, como quien dice, "menos palabras y más acciones". Jaja. Mencioné antes que no quería llorar por eso y porque me sentía pequeño, débil e indefenso. Pero ahora, cuando quiero llorar, no puedo. Ya las lágrimas no salen de mis ojos. Y es raro, porque antes me dolía ver y sentir esas lágrimas recorriendo cada parte de mi cara. Digo que es raro porque ahora me duele que ya casi no salgan, que casi no las siento, que ya casi no las veo. Y me duele sentir que perdí esa capacidad de desahogarme, porque a veces lo necesito y ya no sé cómo hacerlo. Mamá me ha dicho que necesito un psicólog...

Negro

Negro.  Tenía miedo, muchas veces lo tuve. Cuando más lo sentí fue cuando llegué a Bogotá, a un ambiente completamente distinto. Venía de la costa, de un pueblo en el que todo el mundo se conoce con todo el mundo. Era muy alegre, había mucho amor por todas partes y ahí tenías amigos por todos lados porque sentías que eran como tú, cosa que nunca sentí al llegar acá.  Lo primero que noté fue que no era tan común ver a gente negra y, por ende, aún no sabía lo que era ser un negro en donde solo había blancos. Nunca había sentido o visto un trato así cuando niño porque de donde venía, como había dicho antes, eran como yo, tenían mi color de piel, mis costumbres, mi pelo, mi nariz grande, mis ojos oscuros, mi sonrisa, mi fuerza, mi alegría, mi luz. Luz que sentía que se iba apagando cada vez más porque, cuando vas caminando por la calle y te quedan viendo como si no fueras humano, como si fueras un animal o como nos suelen decir, un mono, alguien feo y distinto. Cuando eres solo un...

Le apodo "La muerte"

Le apodo "La muerte" Introducción. Nací en un pequeño pueblo de Colombia, de esos pueblos de los que no se sabe nada y solo conocen, justamente, los que viven y nacieron allí. En mi pueblo hay ciertas tradiciones extrañas, pero la más macabra es la que les contaré. Cuando un niño nace el 13 de noviembre, por alguna extraña razón, un espíritu, familiar fallecido, o en el peor de los casos, un demonio, lo acompañará toda su vida, ya sea para protegerlo o intentar volverlo loco el resto de ella. Yo nací el 13 de noviembre de 2006. He tratado de pedir ayuda, pero cuando trato de hablar de ella, no puedo. Pero descubrí algo hace poco, parece que le gusta leer, así que solo deja que la mencione en mis escritos. *Primer capítulo, sé que estás ahí* Estoy cansado de tanto pensar. Quisiera acostarme en una cama, en mi cama, o en cualquiera, me da igual, solo pido descansar, pero no puedo. Cuando el reloj marca las 12, siento el roce, y voy escuchando esas voces que me susurran: "L...