Ni siquiera sé por dónde empezar, si por el dulce de sus besos, la calidez de sus abrazos, o la extraña sensación de tranquilidad al verla.
Tengo tanto que escribir y a la vez tan poco, y mira que soy bueno escribiendo, pero nunca había sentido tanto como para no saber plasmarlo en un texto, es extraño, porque cuando menos siento, más escribo, debería ser al revés, lo sé, pero nada que tenga que ver con ella y conmigo, es como con todo lo que debería ser común o normal.
Nunca una persona me había producido tanta tranquilidad, y es tan jodidamente raro en mi querer quedarme con alguien, que me da miedo que esta vez el que se vaya, no sea yo, suelo ser muy competitivo, no me gusta perder, pero perderte a ti, no es un juego, es un miedo, y probablemente una realidad que no estaría dispuesto a aceptar.
Me gusta la persona que soy cuándo estoy contigo, es increíble la manera que tengo para encontrar tantos defectos en mí, lo peor es que ni siquiera son físicos, y es más increíble aún, que con solo verte a ti, esos pensamientos de que soy una mierda de persona, desaparezcan, porque después de todo, si ella dice quererme, no puedo ser tan malo como suelo obligarme a creer, ya no quiero irme y es por ella, y le doy gracias por enseñarme que soy algo más que una estación.
Tay.

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