Ir al contenido principal

La dejé ir


Esta vez, sin mucho que decir, la dejé ir, no quise presionarla a quedarse, ni siquiera traté, tal vez alguien como yo, no merezca a alguien como ella, pero la quería, y eso siempre me va a joder, le conté el cómo me sentía, y también el cómo ella me hacía sentir, y eso, no lo hago con nadie, si soy sincero a veces ni siquiera sabía de qué hablarle porque con solo verla a los ojos, me bastaba.


No quería nada, no quería saber de nadie, todo el mundo se me hacía tan vacío, tan común, tan el resto, pero como le dije una vez, no te pareces a nadie, y eso es lo que más me atrae de ti, ha sido una de mis casualidades más bonitas, porque sin intentarlo, mi corazón la quiso, ojalá entienda que no puedo cambiar lo que fuí, pero sí lo que seré, espero algún día lea esto, que sepa que lo que dije, viendo sus ojos, y casi sin saber qué hacer o decir para que se quedara, eran verdad, porque está vez sentí, y nada ni nadie, podrá cambiar eso.


Quise darle un último beso, un último abrazo, un último, estás hermosa, pero en cambio, sólo le dije, un último adiós, espero algún día pueda perdonarme, por ser yo, por ser ese del que tanto hablan, del que tanto inventan, del que todos saben, pero nadie conoce, le estaba permitiendo entrar a un lugar al que ni siquiera yo suelo visitar, a mi corazón, de lo único que me arrepiento, es de no haberme encontrado con alguien como ella, cuando yo aún no era, alguien como yo.


Lo triste, es que ahora no puedo decir, "no sé qué estoy sintiendo" porque sí lo sé, siento impotencia, porque aunque le dije que ya no era él, no cambió nada, tristeza, porque quise mejorar, y mi pasado nuevamente me frenó, vacío, porque ella me estaba llenando, y al parecer, la versión de mí que ella no conoció, le estaba haciendo daño, ausente, porque a ella, me estaba acostumbrando, y ahora, ni siquiera sé si me está pensando.


El amor es una mierda, pero aunque sea así, no me arrepiento de haberla conocido, el pasado tarde o temprano te encontrará, no importa lo mucho que hayas cambiado, pero si no estás con alguien que entienda que esa persona ya no existe, ni siquiera tú serás capaz de dejarlo atrás, no puedes dejar atrás algo que la persona que tienes al lado, no puede dejar ir, así que, o te quedas aferrado a eso, o a esa persona, la dejas ir, y esta vez, no quiero aferrarme más a un yo que hizo tanto daño, a un yo, que me da vergüenza recordar, a un yo que hasta al día de hoy, me sigue persiguiendo, sí, la quise, pero no quiero volver a ser él, así que, la dejé ir.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Diario de un narcisista

Prólogo. El ser humano es complicado. Yo lo soy. Cuando siento que estoy sintiendo mucho, la mayoría de las veces es cuando estoy sintiendo menos. Y cuando siento que estoy sintiendo menos, la mayoría de las veces es cuando estoy sintiendo más. Antes no quería llorar porque si papá me veía llorando, me daba las razones que él creía que eran válidas para llorar, no diciéndomelas, sino golpeándome. Así, como quien dice, "menos palabras y más acciones". Jaja. Mencioné antes que no quería llorar por eso y porque me sentía pequeño, débil e indefenso. Pero ahora, cuando quiero llorar, no puedo. Ya las lágrimas no salen de mis ojos. Y es raro, porque antes me dolía ver y sentir esas lágrimas recorriendo cada parte de mi cara. Digo que es raro porque ahora me duele que ya casi no salgan, que casi no las siento, que ya casi no las veo. Y me duele sentir que perdí esa capacidad de desahogarme, porque a veces lo necesito y ya no sé cómo hacerlo. Mamá me ha dicho que necesito un psicólog...

Negro

Negro.  Tenía miedo, muchas veces lo tuve. Cuando más lo sentí fue cuando llegué a Bogotá, a un ambiente completamente distinto. Venía de la costa, de un pueblo en el que todo el mundo se conoce con todo el mundo. Era muy alegre, había mucho amor por todas partes y ahí tenías amigos por todos lados porque sentías que eran como tú, cosa que nunca sentí al llegar acá.  Lo primero que noté fue que no era tan común ver a gente negra y, por ende, aún no sabía lo que era ser un negro en donde solo había blancos. Nunca había sentido o visto un trato así cuando niño porque de donde venía, como había dicho antes, eran como yo, tenían mi color de piel, mis costumbres, mi pelo, mi nariz grande, mis ojos oscuros, mi sonrisa, mi fuerza, mi alegría, mi luz. Luz que sentía que se iba apagando cada vez más porque, cuando vas caminando por la calle y te quedan viendo como si no fueras humano, como si fueras un animal o como nos suelen decir, un mono, alguien feo y distinto. Cuando eres solo un...

Le apodo "La muerte"

Le apodo "La muerte" Introducción. Nací en un pequeño pueblo de Colombia, de esos pueblos de los que no se sabe nada y solo conocen, justamente, los que viven y nacieron allí. En mi pueblo hay ciertas tradiciones extrañas, pero la más macabra es la que les contaré. Cuando un niño nace el 13 de noviembre, por alguna extraña razón, un espíritu, familiar fallecido, o en el peor de los casos, un demonio, lo acompañará toda su vida, ya sea para protegerlo o intentar volverlo loco el resto de ella. Yo nací el 13 de noviembre de 2006. He tratado de pedir ayuda, pero cuando trato de hablar de ella, no puedo. Pero descubrí algo hace poco, parece que le gusta leer, así que solo deja que la mencione en mis escritos. *Primer capítulo, sé que estás ahí* Estoy cansado de tanto pensar. Quisiera acostarme en una cama, en mi cama, o en cualquiera, me da igual, solo pido descansar, pero no puedo. Cuando el reloj marca las 12, siento el roce, y voy escuchando esas voces que me susurran: "L...